miércoles, 7 de septiembre de 2016

Seguir a Cristo: un Camino dificil, pero Seguro y Feliz

fuente foto: http://noticiasitati.blogspot.com.ar
"Ay cuando todos los hombres hablen bien de ustedes!, pues de ese modo trataban sus padres a los falsos profetas." Lc. 6, 26 
 
Es imposible seguir a Cristo y que todos te traten bien o piensen igual que vos!! Seguir a Cristo es seguir la Verdad y no a todos les gusta la Verdad.. ya que ella incomoda, deja en evidencia la vileza de los corazones.. con ella salen a la luz los criterios mezquinos por los cuales nos dejamos guiar.. el que se deja alcanzar por la Verdad se da cuenta de todo el Bien que puede hacer y el Mal que puede dejar de hacer!!! Pero tranquilo!!! Cristo Dijo que así sería..

"¡Felices ustedes, los pobres, porque el Reino de Dios les pertenece! ¡Felices ustedes, los que ahora tienen hambre, porque serán saciados! ¡Felices ustedes, los que ahora lloran, porque reirán! ¡Felices ustedes, cuando los hombres los odien, los excluyan, los insulten y los proscriban, considerándolos infames a causa del Hijo del hombre! ¡Alégrense y llénense de gozo en ese día, porque la recompensa de ustedes será grande en el cielo. De la misma manera los padres de ellos trataban a los profetas!" Lc. 6, 20-23

Papa Francisco denuncia a los que fabrican dioses a medida y sofocan la verdadera fe

En la catequesis que el Papa Francisco pronunció hoy en la Plaza de San Pedro, el Pontífice denunció los tipos de Dios que algunos crean a su medida y que se alejan del verdadero.

"Nosotros los cristianos creemos en el Dios de Jesús, el cristiano cree en el Dios de Jesucristo, su deseo es crecer en la experiencia viva de su misterio de amor”.

El Santo Padre explicó que “también hoy el hombre construye imágenes de Dios que le impiden gustar su presencia real”.

“Algunos se hacen una fe ‘hecha para sí’ que reduce a Dios al espacio limitado de los propios deseos y de las propias convicciones, pero esta fe no es conversión al Señor que se revela, más bien le impide provocar nuestra vida y nuestra conciencia”.

El Pontífice también denunció que “otros reducen a Dios a un falso ídolo, usan su santo nombre para justificar los propios intereses o incluso el odio y la violencia”.

“Para otros, Dios todavía es un solo refugio psicológico en el que estar seguros en los momentos difíciles: se trata de una fe replegada sobre sí misma, impermeable a la fuerza del amor misericordioso de Jesús que empuja hacia los hermanos”.

Pero también están los que “consideran a Cristo solo un buen maestro de enseñanzas éticas, uno entre tantos de la historia”.

En definitiva, “hay quien sofoca la fe en una relación puramente intimista con Jesús, anulando su entusiasmo misionero capaz de transformar el mundo y la historia”.

En la celebración, se proclamó el Evangelio de San Mateo en el que San Juan Bautista pregunta a Jesús si Él es el mesías o todavía tienen que esperar a otro. Jesús responde entonces: “Los ciegos ven, los cojos caminan, los leprosos son purificados, los sordos oyen, los muertos resucitan y los pobres anuncian el Evangelio".

“Él responde que es el instrumento concreto de la misericordia del Padre, que va al encuentro de todos llevando consuelo y salvación, y de este modo manifiesta el juicio de Dios”.

Todas estas personas “recuperan su dignidad y no son más excluidos por sus enfermedades”, dijo Francisco.

“El mensaje que la Iglesia recibe de este relato de la vida de Cristo es muy claro: Dios no ha mandado a su Hijo al mundo para castigar a los pecadores ni para aniquilar a los malvados”, agregó.

A ellos “en cambio les invita a la conversión para que viendo los signos de la bondad divina puedan reencontrar el camino de regreso”. El Papa destacó que “si los obstáculos son sobre todo sus acciones de misericordia, entonces significa que se tiene una falsa imagen del Mesías”, en cambio, “los beatos frente a los gestos y las palabras de Jesús dan gloria al Padre que está en los cielos”.
 
 
Fuente: ACI Prensa

viernes, 13 de mayo de 2016

Pidamos al Señor la gracia de “mordernos la lengua”, pidió Francisco

"La lengua es capaz de destrozar una familia, una comunidad, una sociedad; sembrar odio y guerras. En vez de buscar una aclaración es más cómodo hablar mal y destrozar la fama del otro", advirtió el papa Francisco en la homilía de la misa matutina celebrada en la capilla de la Casa Santa Marta.

El pontífice comenzó su homilía recordando que antes de su Pasión, Jesús reza por la unidad de los creyentes, de las comunidades cristianas, para que sean una sola cosa, como Él con el Padre, para que el mundo crea.

El obispo de Roma reflexionó sobre las palabras y oración de Jesús, en la lectura del Evangelio del día que dice: "Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste".

De este modo, el pontífice aseguró que "la unidad de las comunidades cristianas, de las familias cristianas, son testimonio: son el testimonio del hecho que el Padre haya enviado a Jesús". También reconoció que quizá, llegar a la unidad –en una comunidad cristiana, en una parroquia, en un episcopado, en una institución cristiana o en una familia cristiana– es una de las cosas más difíciles.

Nuestra historia, añadió Francisco, la historia de la Iglesia nos hace avergonzar tantas veces: ¡hicimos guerras contra nuestros hermanos cristianos! Pensemos en una, la Guerra de los Treinta Años”. Por eso, Francisco subrayó que donde "los cristianos se hacen la guerra entre ellos" no hay testimonio.

"¡Tenemos que pedir tanto perdón al Señor por esta historia! Una historia, tantas veces, de divisiones y no sólo en el pasado. ¡Aún hoy! ¡Aún hoy! Y el mundo ve que estamos divididos y dice: ‘Que se pongan de acuerdo, después veremos. Cómo, Jesús resucitó y está vivo ¿y sus discípulos no se ponen de acuerdo?'. Una vez, un cristiano católico le preguntó a otro cristiano de Oriente, también católico: ‘Mi Cristo resucita pasado mañana. El tuyo ¿cuándo resucita? ¡Ni siquiera en la Pascua estamos unidos! Y el mundo no cree", dijo Francisco.

El Santo Padre observó que fue la envidia del diablo la que hizo entrar el pecado en el mundo. Así, también en las comunidades cristianas "es casi habitual" que haya egoísmo, celos, envidias, divisiones. Y esto, "lleva a hablar mal el uno del otro", advirtió el pontífice.

"El mi país, dijo el papa Francisco, a estas personas las llaman ‘cizañeras’: siembran cizaña, dividen. A ahí las divisiones comienzan con la lengua".

La lengua –señaló– es capaz de destrozar una familia, una comunidad, una sociedad; sembrar odio y guerras. En vez de buscar una aclaración "es más cómodo hablar mal" y destrozar "la fama del otro" y citó el conocido episodio de san Felipe Neri que a una mujer que había hablado mal, como penitencia le dice que desplume un pollo, disperse las plumas por el barrio y después las recoja. "¡No es posible!", exclamó la mujer. "Así es cuando uno habla mal", fue la respuesta.

"Hablar mal es así: ensuciar al otro. El que habla mal, ensucia, destruye. Destruye la fama del otro, destruye la vida y muchas veces sin motivo, contra la verdad", advirtió Francisco.

Por eso, recordó que Jesús rezó por nosotros, por todos nosotros que estamos aquí y por nuestras comunidades, nuestras parroquias, nuestras diócesis: "que sean uno".

El pontífice concluyó la homilía invitando a pedir al Señor la gracia y el don de la unidad, es decir, el Espíritu Santo. "Pidamos la gracia de la unidad para todos los cristianos, la gran gracia y la pequeña gracia de cada día para nuestras comunidades, nuestras familias; y la gracia de mordernos la lengua". 


Fuente: AICA

martes, 9 de junio de 2015

El cristiano no basa su fe en videntes ni “cartas” de la Virgen, advierte Papa Francisco

Papa Francisco (imagen referencial) / Foto: ACI Prensa
VATICANO, 09 Jun. 15 / 10:52 am (ACI/EWTN Noticias).- Días después de señalar que la decisión sobre las apariciones de Medjugorje llegaría pronto, el Papa Francisco advirtió en la Misa de la Casa Santa Marta que andar pendiente de “videntes” para saber qué les dirá en “la carta que la Virgen les enviará a las cuatro de la tarde”, no es parte de la identidad cristiana, sino que la diluye.

Durante la rueda de prensa que dio en su vuelo de regreso de Sarajevo, el Papa señaló que la comisión nombrada por Benedicto XVI para estudiar las supuestas apariciones marianas había hecho “un buen trabajo” después de cuatro años de investigaciones y que se está en la etapa de toma de decisiones.

En ese sentido, durante la Misa celebrada este martes en la Casa Santa Marta, Francisco advirtió a los fieles que hay dos caminos que diluyen el testimonio cristiano. “Hay algunos que siempre necesitan novedades en la identidad cristiana y olvidan que han sido elegidos, ungidos”, que “tienen la garantía del Espíritu” y que “buscan: ¿dónde están los videntes, qué nos dice hoy la carta que la Virgen les enviará a las cuatro de la tarde? – Por ejemplo ¿no? Y viven de esto. Ésta no es identidad cristiana. La última palabra de Dios se llama ‘Jesús’ y nada más”, señaló.

Para llegar a la identidad cristiana, explicó, Dios “nos ha hecho andar por un largo camino de historia”, hasta que envió a su Hijo. “También nosotros tenemos que hacer un largo camino en nuestra vida, para que esta identidad cristiana sea fuerte”, y de este modo podemos dar testimonio.

Indicó que es verdad que está el pecado, “y el pecado nos hace caer, pero tenemos la fuerza del Señor para levantarnos y seguir adelante con nuestra identidad. Diría que también el pecado es parte de nuestra identidad: somos pecadores, pero pecadores con la fe en Jesucristo”.

“No es sólo una fe de conocimiento, no. Es una fe que es un don de Dios y que ha entrado en nosotros gracias a Dios. Es Dios mismo el que nos confirma en Cristo. Y nos ha ungido, el que nos ha marcado con su sello y ha puesto en nuestros corazones las primicias del Espíritu. Es Dios el que nos da este don de la identidad”, añadió.

En ese sentido, alentó a “ser fieles a esta identidad cristiana y dejar que el Espíritu Santo, que es la garantía, la prenda en nuestro corazón, nos lleve adelante en la vida”. Además reiteró que los cristianos no son personas que andan “detrás de una filosofía”, sino que han sido ungidos y tienen la garantía del Espíritu.

“Es una bella identidad, que se ve en el testimonio. Por ello Jesús nos habla del testimonio como del lenguaje de nuestra identidad cristiana”, dijo el Papa, subrayando que ello se verifica aun “cuando la misma identidad cristiana – puesto que somos pecadores – es tentada; las tentaciones llegan siempre”, por lo que la identidad “puede debilitarse y perderse”.

En ese sentido, advirtió que hay dos caminos peligrosos que debilitan la identidad cristiana.

“Primero, pasar del testimonio a las ideas, diluir el testimonio. ‘Sí, soy cristiano… el cristianismo es esto, una bella idea. Yo le rezo a Dios…’ Y así, del Cristo concreto, porque la identidad cristiana es concreta – lo leemos en la Bienaventuranzas; concreción que está también en Mateo 25: la identidad cristiana es concreta – pasamos a esta religión un poco blanda, con el aire y el camino de los gnósticos. Detrás está el escándalo. Esta identidad cristiana es escandalosa. Y la tentación es: ‘No, no, sin escándalo’”.

“La cruz es un escándalo”, reiteró. Por ello, exhortó a no buscar a Dios “con esas espiritualidades cristianas un poco etéreas”.

El otro camino, señaló, es la mundanidad. “Ampliar tanto la conciencia para que entre todo. ‘Sí, somos cristianos, pero esto sí…’ No sólo moralmente, sino también humanamente. La mundanidad es humana. Y así la sal pierde su sabor. Y vemos a comunidades cristianas, también a cristianos, que dicen que son cristianos, pero no pueden y no saben dar testimonio de Jesucristo. Y así la identidad retrocede, retrocede y se pierde”.

“Este nominalismo mundano lo vemos todos los días. En la historia de salvación de Dios, con su paciencia de Padre, nos ha llevado de la ambigüedad a la certeza, a lo concreto de la encarnación y la muerte redentora de su Hijo. ¡Ésta es nuestra identidad!”.

Francisco concluyó recordando que San Pablo se vanagloria de Jesús hecho hombre y muerto por obediencia, ésta es la identidad y allí está el testimonio. Es una gracia que debemos pedir al Señor: que siempre nos dé este regalo, este don de una identidad que no intenta adaptarse a las cosas, hasta perder su sabor de sal.

Fuente: ACI Prensa