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martes, 13 de septiembre de 2011

Encuentro del Papa con novios: “No le teman al matrimonio”

Ancona (Italia) , 12 Set. 11 (AICA) Benedicto XVI celebró un emotivo encuentro con jóvenes parejas de novios en la Piazza del Plebiscito de Ancona, con ocasión de su visita pastoral a esta ciudad italiana para clausurar el 25º Congreso Eucarístico Nacional.

El Papa mantuvo este encuentro inmediatamente después de otro en la catedral con familias y sacerdotes, en el que el Pontífice había hablado largo rato de la importancia de la familia y del matrimonio dentro de la Iglesia.

Al dirigirse a los novios, tras escuchar el testimonio de una pareja, Benedicto XVI les invitó a considerar el tiempo de noviazgo como “un camino de fe” y a no tener miedo de asumir las responsabilidades que implica el matrimonio cristiano.

El Papa expresó su alegría de concluir con este encuentro con los novios, con el tema “Te desposaré”, casi como queriendo confiar la herencia de este acontecimiento de gracia a las jóvenes vidas”.

“Por lo demás, la Eucaristía, don de Cristo para la salvación del mundo, indica y contiene el horizonte más verdadero de la experiencia que están viviendo: el amor de Cristo como plenitud del amor humano”, dijo a los jóvenes.

En este sentido, les recordó que “la experiencia del amor tiene dentro de sí la tensión hacia Dios” y les exhortó a hacer del tiempo de preparación al matrimonio “un itinerario de fe”.

“Redescubran en su vida de pareja la centralidad de Jesucristo y del caminar en la Iglesia”, les dijo. “No descuiden la importancia vital de este encuentro”; “de la Eucaristía brota el sentido cristiano de la existencia y una forma nueva de vivir ”.

“No tengan, entonces, miedo de asumir la comprometida responsabilidad de la elección conyugal; no teman entrar en este "gran misterio", en el que dos personas se hacen una sola carne”.

Valentía
El Papa reconoció que “en ciertos aspectos, el nuestro es un tiempo no fácil, sobre todo para ustedes los jóvenes”.

“La mesa está repleta de muchas cosas deliciosas, pero, como en el episodio evangélico de las bodas de Caná, parece que haya faltado el vino de la fiesta”, afirmó.

El Papa constató que “sobre todo, la dificultad de encontrar un trabajo estable extiende un velo de incertidumbre sobre el futuro. Esta condición contribuye a dejar para más adelante la asunción de decisiones definitivas, e incide en modo negativo sobre el crecimiento de la sociedad, que no consigue valorar plenamente la riqueza de energías, de competencias y de creatividad de su generación”.

“Falta el vino de la fiesta también a una cultura que tiende a prescindir de claros criterios morales”, en el que a menudo parece prevalecer “la aparente exaltación del cuerpo, que en realidad banaliza la sexualidad y tiende a hacerla vivir fuera de un contexto de comunión de vida y de amor”, prosiguió.

En este contexto, el Pontífice exhortó a los jóvenes a no perder la esperanza y a no tener miedo de afrontar los desafíos presentes en una relación seria y duradera.

“Tengan valor, también en las dificultades, permaneciendo firmes en la fe. Estén seguros de que, en toda circunstancia, son amados y custodiados por el amor de Dios, que es nuestra fuerza”, les exhortó.

El valor de la castidad
Benedicto XVI recordó a los jóvenes que el noviazgo representa “etapa única, que abre a la maravilla del encuentro y que hace descubrir la belleza de existir y de ser preciosos para alguien”.

“Todo amor humano es signo del Amor eterno que nos creó, y cuya gracia santifica la decisión de un hombre y de una mujer de entregarse recíprocamente la vida en el matrimonio”, indicó, instándoles a vivir el noviazgo “en la espera confiada de este don”.

“Solo con esta condición el lenguaje del amor seguirá siendo significativo también con el paso de los años”, comentó.

Por ello, el Papa afirmó que la convivencia prematrimonial “no es una garantía para el futuro”: “Quemar etapas acaba por 'quemar' el amor, que el cambio necesita respetar los tiempos y la gradualidad en las expresiones; necesita dar espacio a Cristo, que es capaz de hacer un amor humano fiel, feliz e indisoluble”.

Igualmente, pidió a los jóvenes que se eduquen “en la libertad de la fidelidad, que lleva a custodiarse mutuamente, hasta vivir el uno para el otro”.

“Preparense para elegir con convicción el "para siempre" que distingue al amor: la indisolubilidad, antes que una condición, es un don que debe desearse, pedirse y vivirse, más allá de cualquier situación humana cambiante”. Esta fidelidad los hará “capaces también de estar abiertos a la vida y de ser padres”.

Los novios, les recomendó por último, no deben cerrarse en “relaciones intimistas, falsamente tranquilizadoras” sino que su relación debe “convertirse en levadura de una presencia activa y responsable en la comunidad”.

“Fidelidad, indisolubilidad y transmisión de la vida son los pilares de toda familia, verdadero bien común, patrimonio precioso para toda la sociedad. Desde ahora, funde sobre ellos su camino hacia el matrimonio y den testimonio de él también a sus coetáneos: ¡es un servicio precioso!”, concluyó”.


Fuente: AICA

miércoles, 5 de mayo de 2010

La Iglesia consideró “muy grave” avance del “matrimonio homosexual”

El obispo auxiliar de La Plata y responsable de la Conferencia Episcopal Argentina del seguimiento legislativo, monseñor Antonio Marino, calificó de “muy grave” el avance parlamentario del proyecto de ley sobre “matrimonio” entre personas del mismo sexo, porque, advirtió, “no constituye ningún progreso” y va a cambiar “de manera revolucionaria el concepto de sociedad, de familia”.

“Se trata de una revolución conceptual y cultural sobre la cual la Iglesia no está de acuerdo”, subrayó en declaraciones a la agencia AICA.

El prelado insistió en afirmar que “la reingeniería conceptual para llamar matrimonio a otras realidades que no lo son, nos parece grave. Matrimonio viene de mater, madre, mujer que se une con un varón, de un varón que se une con una mujer. Que se equipare este concepto nos parece muy serio”.

Pero consideró que “lo más grave es la posibilidad de que estas parejas puedan adoptar niños”.

“Es negar la evidencia científica y quitarle al niño el derecho a crecer y desarrollarse en su dimensión psicosexual que requiere de la presencia masculina y femenina. Siempre debe primar el bien superior del niño, criterio rector de la Convención sobre los Derechos del Niño. Y si hay cuestiones médicas o psicológicas todavía por comprobar, no se puede estar experimentando con el bien superior del niño”, aseveró.

Monseñor Marino señaló que la Iglesia va a continuar “dialogando y ofreciendo argumentos en este sentido” a los senadores, instancia legislativa que deberá próximamente analizar el proyecto de ley aprobado en Diputados anoche por 129 votos positivos, contra 109 negativos y seis abstenciones.

El prelado lamentó, además, que “algunos legisladores cedan ante presiones de grupos minoritarios y no tengan la valentía de expresar lo que en conciencia creen”.

Asimismo, estimó que la votación en el Senado “puede ser un poco más difícil” para la aprobación, y expresó su confianza en que “así sea, para que vuelva a Diputado para su modificación o archivo”.

Fuente: AICA

jueves, 22 de abril de 2010

La Iglesia reiteró que el bien del matrimonio y la familia es “inalterable”

Pilar (Buenos Aires), 21 Abr. 10 (AICA) La Conferencia Episcopal Argentina reiteró ayer que el bien del matrimonio y la familia es “inalterable”, y advirtió que “no hay una realidad análoga que se le pueda igualar”, porque “no es una unión cualquiera entre personas; tiene características propias e irrenunciables, que hacen del matrimonio la base de la familia y de la sociedad”.

Tras señalar que “corresponde a la autoridad pública tutelar el matrimonio entre el varón y la mujer con la protección de las leyes, para asegurar y favorecer su función irreemplazable y su contribución al bien común de la sociedad”, alertó que “si se otorgase un reconocimiento legal a la unión entre personas del mismo sexo, o se las pusiera en un plano jurídico análogo al del matrimonio y la familia, el Estado actuaría erróneamente y entraría en contradicción con sus propios deberes al alterar los principios de la ley natural y del ordenamiento público de la sociedad argentina”.

Los obispos reunidos en la 99ª Asamblea Plenaria, que delibera en la casa de ejercicios El Cenáculo – La Montonera, de Pilar, manifestaron así, por medio de una declaración, la posición de la Iglesia ante el avance legislativo de proyectos de ley para modificar el Código Civil, para permitir el mal llamado “matrimonio” entre personas del mismo sexo y hasta la posibilidad de que estas parejas puedan adoptar niños.

El Episcopado sostuvo que “constatar una diferencia real no es discriminar”, porque “la naturaleza no discrimina cuando nos hace varón o mujer”, y recordó que “nuestro Código Civil no discrimina cuando exige el requisito de ser varón y mujer para contraer matrimonio; sólo reconoce una realidad natural. Las situaciones jurídicas de interés recíproco entre personas del mismo sexo pueden ser suficientemente tuteladas por el derecho común”.

Asimismo, estimó que “sería una discriminación injusta contra el matrimonio y la familia otorgar al hecho privado de la unión entre personas del mismo sexo un estatuto de derecho público”.

Los obispos también apelaron a “la conciencia de nuestros legisladores para que, al decidir sobre una cuestión de tanta gravedad, tengan en cuenta estas verdades fundamentales, para el bien de la Patria y de sus futuras generaciones”, y exhortaron a los católicos a que, en el marco del bicentenario patrio, recen “intensamente a Dios Nuestro Señor para que ilumine a nuestros gobernantes y especialmente a los legisladores” y que “no vacilen en expresarse en la defensa y promoción de los grandes valores que forjaron nuestra nacionalidad y constituyen la esperanza de la Patria”.

 
Fuente: AICA