martes, 25 de septiembre de 2012

Año de la Fe

Roma (Italia) (AICA): El próximo 11 de octubre iniciará el Año de la Fe, convocado por Benedicto XVI. Pero, ¿qué es el Año de la Fe? ¿de qué se trata? ¿qué desea el Santo Padre? ¿qué se puede hacer? El boletín informativo de la Prelatura del Opus Dei difundió las respuestas a las preguntas más frecuentes que surgen a pocos días de que el Santo Padre lo de por oficialmente iniciado.

1. ¿Qué es el Año de la Fe?
El Año de la Fe "es una invitación a una auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo" (Porta Fidei, 6).

2. ¿Cuándo inicia y termina?
Inicia el 11 de octubre de 2012 y terminará el 24 de noviembre de 2013.

3. ¿Por qué esas fechas?
El 11 de octubre coinciden dos aniversarios: el 50º aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II y el 20º aniversario de la promulgación del Catecismo de la Iglesia Católica. La clausura, el 24 de noviembre, será la solemnidad de Cristo Rey

4. ¿Por qué el Papa convocó este año?
"Mientras que en el pasado era posible reconocer un tejido cultural unitario, ampliamente aceptado en su referencia al contenido de la fe y a los valores inspirados por ella, hoy no parece que sea ya así en vastos sectores de la sociedad, a causa de una profunda crisis de fe que afecta a muchas personas". Por eso, el Papa invita a una "auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo". El objetivo principal de este año es que cada cristiano "pueda redescubrir el camino de la fe para poner a la luz siempre con mayor claridad la alegría y el renovado entusiasmo del encuentro con Cristo".

5. ¿Qué medios señaló el Santo Padre?
Como expuso en el Motu Proprio "Porta Fidei": Intensificar la celebración de la fe en la liturgia, especialmente en la Eucaristía; dar testimonio de la propia fe; y redescubrir los contenidos de la propia fe, expuestos principalmente en el Catecismo.

6. ¿Dónde tendrá lugar?
Como dijo Benedicto XVI, el alcance será universal. "Tendremos la oportunidad de confesar la fe en el Señor Resucitado en nuestras catedrales e iglesias de todo el mundo; en nuestras casas y con nuestras familias, para que cada uno sienta con fuerza la exigencia de conocer y transmitir mejor a las generaciones futuras la fe de siempre. En este Año, las comunidades religiosas, así como las parroquiales, y todas las realidades eclesiales antiguas y nuevas, encontrarán la manera de profesar públicamente el Credo".

7. ¿Dónde encontrar indicaciones más precisas?
En una nota publicada por la Congregación para la doctrina de la fe. Ahí se propone, por ejemplo:
  • Alentar las peregrinaciones de los fieles a la Sede de Pedro;
  • Organizar peregrinaciones, celebraciones y reuniones en los principales Santuarios.
  • Realizar simposios, congresos y reuniones que favorezcan el conocimiento de los contenidos de la doctrina de la Iglesia Católica, y mantengan abierto el diálogo entre fe y razón.
  • Leer o releer los principales documentos del Concilio Vaticano II.
  • Meditar con mayor atención las homilías, catequesis, discursos y otras intervenciones del Santo Padre.
  • Promover trasmisiones televisivas o radiofónicas, películas y publicaciones, incluso a nivel popular, accesibles a un público amplio, sobre el tema de la fe.
  • Dar a conocer los santos de cada territorio, auténticos testigos de fe.
  • Fomentar el aprecio por el patrimonio artístico religioso.
  • Preparar y divulgar material de carácter apologético para ayudar a los fieles a resolver sus dudas.
  • Acontecimientos catequéticos para jóvenes que transmitan la belleza de la fe.
  • Acercarse con mayor fe y frecuencia al sacramento de la Penitencia.
  • Usar en los colegios el compendio del Catecismo de la Iglesia Católica.
  • Organizar grupos de lectura del Catecismo y promover su difusión y venta.
8. ¿Qué documentos puedo leer por ahora?
  • El motu proprio de Benedicto XVI "Porta Fidei";
  • La nota con indicaciones pastorales para el Año de la Fe;
  • El Catecismo de la Iglesia Católica;
  • 40 resúmenes sobre la fe cristiana.
9. ¿Dónde puedo obtener más información?
Visite el website www.annusfidei.va.

Fuente: AICA

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Jóvenes, tengan el coraje

Lima (Perú) (AICA): “Jóvenes, tengan el coraje de decir que van a misa el domingo, porque tienen fe; que se confiesan, porque creen en el perdón de los pecados; que estudian, porque quieren superarse”, les exhortó el arzobispo de Lima, cardenal Juan Luis Cipriani a los jóvenes de su arquidiócesis durante el encuentro que mantuvo el pasado domingo con la juventud de las parroquias del Decanato III de Lima.

El arzobispo los motivó a perseverar en la fe. “Pónganse los anteojos de la fe. Tengan un poco más de fe en Dios, para que puedan ver que este mundo es lindo, alegre y entretenido. Los animo a descubrir ese otro mundo en donde haya más estudio, más deporte, más amistad, y en donde se traten entre ustedes con franqueza”, refirió.

También reflexionó sobre el valor de la amistad en los tiempos actuales. “La amistad es de a dos, si abro mi corazón para contarte algo, espero que tú también hagas lo mismo. Cuando hay dos corazones que se comunican surge la amistad. Y te animo a que promuevas en primer lugar la amistad con Jesús, Él no te va a fallar, abre tu corazón y cuéntale lo que quieras, y luego guardas silencio para escuchar la respuesta. De esa amistad saldrá una persona libre, buena, optimista y valiente”, mencionó.

“No estén pendientes del sacerdote. Ustedes tengan la iniciativa de formar grupos de voluntariado. Vayan a visitar a gente enferma, a niños que están abandonados, organícense para hacer algún concurso de coros o un campeonato deportivo. Fomenten esa amistad, que tiene que ver mucho con un corazón limpio”, prosiguió.


El Papa y los jóvenes
En el encuentro, le consultaron al cardenal Cipriani sobre qué hacía el Papa por los jóvenes.

“En primer lugar –contestó el prelado-, el Papa reza por ustedes. Para que te des cuenta que la oración es muy importante. Tal vez no se dan cuenta, pero el Papa y el obispo rezan por ustedes. Porque al estar aquí con ustedes quiero fomentar esa amistad, para tratar de conocerlos, de comprenderlos y de que ustedes me conozcan. El asunto está en que ustedes agarren la bandera y digan: vamos a ser parte de la Iglesia”, refirió.

“Que se sepa que son católicos, no lo disimulen. El Papa le pide a la juventud de hoy que vivan limpios, que forjen buenos hogares. Y el Santo Padre también les dice a los jóvenes que necesitamos sacerdotes y religiosas”, continuó.


Los enemigos de la juventud
En otro momento, el arzobispo de Lima lamentó que en los tiempos actuales existan enemigos latentes de la juventud, por ello les advirtió de los peligros que se presentan en el mundo actual.

“A ustedes les ha tocado una época complicada, porque en el mundo de hoy hay enemigos de la juventud. Ustedes creen que son libres, pero no lo son, porque en el mundo hay fuerzas grandes que llevan droga, pornografía y sexo a todos los jóvenes”, advirtió.

“Traten de ser libres. No se corrompan. Quiero que sean felices, que formen un buen hogar. No quiero que el día de mañana ninguna de ustedes tenga un aborto, quiero ayudarlas para que eso no ocurra. Quiero que el día de mañana vayan a la universidad y puedan ser los futuros líderes del arte, del deporte, de la cultura, de la ingeniería, de la medicina”, animó.

“Jesús será el que les explique mejor. El Señor, que es bueno, espera mucho de ustedes, no lo defrauden”, culminó.

Durante la jornada, los jóvenes participaron de la Adoración al Santísimo, la Santa Misa, y un concierto.

También estuvieron presentes en el encuentro los obispos auxiliares de Lima, monseñor Raúl Chau y monseñor Guillermo Abanto y los sacerdotes del Decanato III.

Fuente: AICA

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Benedicto XVI: El Apocalipsis nos muestra una comunidad unida en oración

Ciudad del Vaticano (AICA) Benedicto XVI reanudó las audiencias generales en el Vaticano, después de haberlas celebrado a lo largo del verano en Castelgandolfo. El Papa habló en el Aula Pablo VI de la oración en el libro del Apocalipsis que “nos pone en contacto con la plegaria viva y palpitante de la asamblea cristiana reunida 'en el día del Señor'”. En este libro, dijo el Santo Padre, “difícil pero que contiene una gran riqueza” un lector presenta a la asamblea un mensaje confiado por Dios al evangelista Juan- “Del diálogo constante entre ambos resuena una sinfonía de oración que se extiende con gran variedad de formas hasta la conclusión”.

La primera parte del Apocalipsis nos presenta tres fases sucesivas de la asamblea que ora. La primera de ellas pone de relieve que “nuestra oración es ante todo escucha de Dios que nos habla. Sumergidos por tantas palabras, estamos poco acostumbrados a escuchar, sobre todo a ponernos en la disposición interior y exterior del silencio para estar atentos a lo que Dios nos dice.

Los versículos nos enseñan, además, que nuestra oración, a menudo sólo de petición, debe ser ante todo de alabanza a Dios por su amor, por el don de Jesucristo, que nos da fuerza, esperanza y salvación. Dios, que se revela como el principio y la conclusión de la historia, acoge la súplica de la asamblea y se interesa por ella”.

También en esta fase hay otro elemento importante: “La oración constante despierta en nosotros el sentido de la presencia del Señor en nuestra vida y en la historia; su presencia nos sostiene y nos da una gran esperanza. Por otra parte, toda oración, incluso aquella en la soledad más radical, no es nunca aislada ni estéril; es la linfa vital para alimentar una existencia cristiana cada vez más comprometida y coherente”.

En la segunda fase de la oración de la asamblea “se profundiza la relación con Jesucristo: el Señor se muestra, habla, actúa y la comunidad cada vez más cercana a Él, escucha, reacciona y acoge”.

En la tercera, “la Iglesia orante, recibiendo la Palabra del Señor, se transforma” y “la asamblea recibe aliento para el arrepentimiento, la conversión, la perseverancia, el crecimiento en el amor y la orientación para el camino”.

“El Apocalipsis -finalizó Benedicto XVI- nos presenta una comunidad reunida en oración, porque es efectivamente en la oración donde advertimos de forma cada vez más acentuada la presencia de Jesús con nosotros y en nosotros. Cuanto más y mejor rezamos con constancia e intensidad, más nos asimilamos a Él y Él entra verdaderamente en nuestra vida y la orienta, dándole alegría y paz. Y cuanto más conocemos, amamos y seguimos a Jesús, más sentimos la necesidad de detenernos para rezar con Él, recibiendo serenidad, esperanza y fuerza en nuestra vida”.
 
 
Fuente: AICA

miércoles, 1 de agosto de 2012

La verdad sin bondad es violencia

Buenos Aires (AICA): El Pbro. Alberto Bustamante firma el editorial de agosto de “Consudec”, órgano del Consejo Superior de Educación Católica del que es presidente, en homenaje a Mons. Carmelo Giaquinta, fallecido hace un año. Tras una introducción transcribe parte del testamento espiritual del prelado y recuerda que Mons. Giaquinta, pocos días antes de su muerte, comentando unas jornadas a las que asistía, le señaló que “la verdad sin bondad es violencia”. Al finalizar la transcripción del testamento, el padre Bustamante concluye deseando “que la profundidad de verdad, bondad y sensibilidad que brillan en este profético testamento, nos ilumine para el servicio evangelizador a nuestra querida Nación tan abatida por ánimos crispados, puños cerrados, enfrentamientos inconducentes y necios, vulgares y prepotentes discursos, mentirosas propuestas de realización, que al decir de Leopoldo Marechal hacen que la Patria siga siendo “un dolor que aún no tiene bautismo”.
 
El presbítero licenciado Alberto Agustín Bustamante firma la nota editorial del número de agosto de la revista “Consudec”, órgano del Consejo Superior de Educación Católica, del que es presidente.

La nota es, en realidad, un homenaje al arzobispo emérito de Resistencia, monseñor Carmelo Juan Giaquinta, fallecido hace un año, ya que tras una breve introducción transcribe una parte sustancial del testamento espiritual del recordado prelado.

“Queriendo plantear en esta editorial -dice el padre Bustamante- la necesidad de poner en diálogo el llamado a la nueva evangelización, el ya cercano comienzo del año de la fe y la imperiosa necesidad de recrear a nuestra Patria desde los valores cristianos que le dieron origen, se me hizo presente una sabia enseñanza que de manera ocasional y providencial, me dejara monseñor Carmelo Giaquinta pocos días antes de su Pascua, de su fallecimiento.

“Padre -me dijo-, en la primera parte de la jornada las conferencias estuvieron muy buenas pero me fui con la sensación de que algo faltaba y no sabía qué, y ahora que escuché las otras ponencias me di cuenta de lo que faltaba. En las primeras había mucha verdad, pero solo verdad, en las segundas hubo mucha bondad. Eso está bien, porque la verdad sin bondad es violencia”. Recordaba así el arzobispo al apóstol San Pablo cuando en la Carta a los Efesios dice "practicando la verdad con caridad, crezcamos plenamente unidos a Cristo".

“Como sencillo homenaje de “Consudec” al generoso y lúcido servicio a la Iglesia argentina de monseñor Giaquinta, y como un aporte para vincular las dimensiones que señalaba como necesarias que entren en diálogo, transcribimos parte de su testamento espiritual, entendiendo que es un maravilloso testimonio de pasión evangelizadora, fe y compromiso social”.

Al finalizar la transcripción prometida, el padre Bustamante concluye el editorial deseando “que la profundidad de verdad, bondad y sensibilidad que brillan en este profético testamento, nos ilumine para el servicio evangelizador a nuestra querida Nación tan habitada por ánimos crispados, puños cerrados, necios e inconducentes enfrentamientos, vulgares y prepotentes discursos, mentirosas propuestas de realización, que al decir de Leopoldo Marechal hacen que la Patria siga siendo “un dolor que aún no tiene bautismo”.
 
Fuente: AICA